El presidente para entonces, Rómulo Betancourt, procedió a reducir drásticamente el costo de todos los productos y subproductos del petróleo.
Su decreto se basó en “la inmoralidad de que en un país productor de crudo se vendan los combustibles a precios internacionales a sus ciudadanos”.
Con la crisis monetaria, cambiaria y fiscal del “Viernes Negro” en pleno desarrollo, Luis Herrera hizo un saludo a la bandera y decretó un ligero aumento de los combustibles desde 0,21 bolívares por litro (0,00021BsF.) a 0,88 bolívares por litro
Durante su mandato, el presidente Jaime Lusinchi, ante las graves presiones fiscales, aumentó subrepticiamente la gasolina desde 0,88 bolívares (0,00088 Bs.F), a 1,38 bolívares por litro
El 27 de ese mes, a horas del anuncio del “Gran Viraje”, realizado por Carlos Andrés Pérez, que incluyó un aumento en tramos de 100% en valor de combustibles, hubo protestas masivas en Guarenas y Caracas en medio de muerte y dura represión militar. Tras el “Caracazo”, quedó la percepción de que “la gasolina es un componente incendiario en la sociedad venezolana
Desde ese año, el incremento de la gasolina estuvo sobre la mesa, durante la gestión del ex presidente Hugo Chávez, pero la medida nunca se tomó, pese a que el propio mandatario era consciente de que ese precio era absolutamente irreal. La posibilidad de que se reeditara el “Caracazo” fue la piedra de tranca