“De la misma manera, el Dios y Padre de ustedes no quiere que ninguno de estos pequeños se pierda y quede separado de él para siempre”
San Mateo 18:14
“Alza la voz y ruega a Dios por la vida de tus niños, que por falta de comida caen muertos por las calles. Clama a Dios en las noches cuéntale como te sientes”
Lamentaciones 2:19
¿Por qué lo hacemos?
Porque debemos ser sensibles a la necesidad
¿Para qué lo hacemos?
Para que cada niño sea capaz de CONOCER, AMAR y ADORAR al Señor con todo su corazón, buscando también, a través de los mismos, la salvación del grupo familiar.
¿Cómo lo hacemos?
Conociendo sus características
Sabiendo cuál es nuestro objetivo
Eligiendo un método y una estrategia
Con un lenguaje simple
Con una invitación a aceptar a Jesús
Para hacerlo, necesitamos
Amor, paciencia, entusiasmo
energía, dedicación
responsabilidad
Un lenguaje simple
Madurez emotiva y espiritual
¿Qué obtenemos al hacerlo?
Que los niños
conozcan
a Jesús
“Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él”.